Y a pesar de eso, a pesar de que tengo todo, de que estas a mi lado (físicamente) hoy siento soledad en mi alma, siento que algo me falta, que algo se ha roto o que simplemente ha desaparecido del lugar especial en donde estaba... Hoy te extraño sin extrañarte (es bizarro y no es imposible) se que estás pero no se ya si debo seguir esperando que estés.
De repente me siento como si hubieras muerto, como si esa barrera que es inevitable apareciera entre nosotros, te veo desde afuera de la vitrina y trato entrar y no puedo. Te has alejado y a mi... a mí... a mí me has empujado lejos de ti.
¿Dónde estás? No te encuentro, simplemente te miro en otros ojos, que no son los tuyos, parciera que tienes una carcaza que te impide regresar hacia mí.
De repente me haces falta, de repente te extraño, de repente tengo ganas de que me tengas ganas, que superes tu pesimismo, tus miedos, tu orgullo y hasta que tires esa concha que no te sirve de nada.
Y de repente me sentí solita... solita en el alma...
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