Me he ausentado, pero no he olvidado de escribir, los post acontinuación. Gracias por continuar en este lugar queridos lectores.
Post escrito
el 4 de febrero de 2012
Una imagen
conocida me llevó a este post. Persianas. Si, tal como leen persianas.
Recuerdo que
hace unos tres años cuando vivía en Villahermosa nuestra casa estaba en las
afueras de la ciudad, la ranchería Ixtacomitán segunda sección; mi mamá la
eligió por la paz que se respiraba en esa zona alejada del tránsito pesado del
diario, los ruidos de coches e incluso la poca inseguridad que había entonces
en la ciudad.
Los fines de
semana, que era cuando podía despertarme tarde, el Sol entraba por mi ventana a
través de las persianas blancas, y ese es el recuerdo que ha traído a mi mente
esa imagen, podía estar despierta desde temprano pero optaba por salir de la
cama dos horas después o a veces tres. Miraba y miraba las persianas que se
movían por la ligera corriente de aire que entraba por la ventana, y me
hipnotizaban las diferentes tonalidades que provocaba el movimiento: gris,
blanco, negro, blanco, negro, gris, gris un poco más claro; aparecían bailando
una silenciosa melodía, alegre siempre sin duda alguna y haciendo un movimiento
ondulado.
Así gastaba
las primeras horas del día en aquel mágico lugar, mi verdadero hogar, que hoy
queda atrapado en el tiempo, experiencias, recuerdos y distancia. Ese lugar que
me enseño las tardes amarillas y donde mi familia entonces era una misma.
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