Y mi corazón recordó que vino a este mundo a sentir.
Que su alimento son las miradas, aderezadas con besos dulces,
tan dulces como las manzanas rojas,
aquellas que una come poco a poco,
mordida tras mordida evitando derramar una sola gota de su jugo.
Que de aventuras se hace la vida
y de aprendizajes una se vuelve mas sabia.
Y que entre risas y juegos se limpia el alma.
Hoy he guardado un momento más en la cajita de mis recuerdos.
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