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El peor día de mi vida, el que acabo siendo el mejor aprendizaje

No es muy fácil volver a escribir después de dos años, eso lo se, nuevamente estoy frente a la temible página en blanco que solo inhibe los pensamientos que antes de empezar estaban claros en mi mente. Han sido los mejores años desde hace mucho tiempo, tanto que me distraje viviendo esa vida deslumbrante y haciendo a un lado este tipo de placeres que bien cierto es que alimentan el alma.

Pero bueno, después de tantos años al fin tuve un día (o dos, o tres) realmente malos, no puedo creer que pudiera perder todo en un mismo día, aunque realmente no es todo, solamente se mermó un poco de todo.

Salí el viernes por la noche de mi trabajo, quedé de pasar la noche con mi novio para ir a un compromiso familiar al siguen día y como su coche no circulaba el sábado nos fuimos en el mío, aun ese Chevy azul que tanto amo. Estábamos de camino cuando comenzó a fallar el motor, apenas pudimos llegar a su casa y quedamos de llevar el carro al taller al día siguiente, así que hicimos nuestro día tal cual lo habíamos planeado.

Al día siguiente fuimos al doctor, porque esa noche me dio una tos terrible con dolor de garganta, resultó que era una terrible infección en la garganta producto de una lluvia que me cayo literalmente encima el martes anterior, así que plan inesperado número uno: fuimos al doctor; la causa: me enferme.

Al regresar a la casa de mi novio me di cuenta que mi Chevy estaba abierto, sí, alguien robo unos cables que había dentro, los cuales no eran míos sino de una amigo, plan inesperado número dos: abrieron el coche y había que repararlo, y se hizo en tiempo y forma pero el gasto fue tremendo.

Terminamos yendo al compromiso del cual regresamos con poco éxito y después nos fuimos a comer con unos amigos cochinito pibil, una tarde relativamente agradable, recuerden que traía una tos tremenda y que la garganta me dolía, así que fue incómodo.

Al regresar intentamos dormir, no sin antes por supuesto recibir un llamado de última hora del trabajo, resulta que era un día de esos en los que teníamos que ser "super héroes" de la información: El Chapo Guzmán se había escapado de la cárcel, del penal de "máxima" seguridad a pesar de que nuestro brillante Presidente había dicho que sería una vergüenza que volviera a escaparse; así que decidimos mejor dormir en mi departamento para quedar a quince minutos del canal ya que nuestra entrada, en domingo, era a las siete de la mañana.

A pesar de que mi carro estaba mal decidimos llevárnoslo para al día siguiente pasarlo a dejar al  mecánico como lo teníamos planeado. Íbamos ya en el segundo piso del periférico casi llegando a San Jerónimo y mi coche comenzó a humear y se detuvo, por completo; íbamos en los dos coches para poder dejar el mío en el estacionamiento del canal, así que mi novio me auxilio de la mejor manera que un novio y cualquier hombre podía ayudarme: empujó mi coche con el suyo a las dos de la mañana hasta llegar al estacionamiento, sí, sin importar la pintura o las abolladuras que empujar a un coche conlleva, ¿a poco no es un amor?.

Una vez que a empujones llegamos a "Peri trece", nos fuimos a la casa al fin, dormimos un par de horas y llegamos a trabajar, una jornada larga, de diez horas para ser exactos, sin embargo eso fue lo mejor del fin de semana, estar juntos en las peores y contando.

Y me he decidido a contar esta historia por que me di cuenta de algo importante, quien realmente te ama va a apoyarte en las buenas, malas y peores, y que de todo se puede sobrevivir con la fortaleza que te da estar al lado de alguien bueno contigo.

Aún sigo resolviendo el tema de vivir sin coche unos días y de quedarme sin dinero durante una quincena completa, pero definitivamente se que todo saldrá bien, son los gajes de tomarte tu vida como adulto en serio.

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