(Post escrito el veinte de noviembre de este año)
“- ¿Y tú por qué escribes?
- Yo escribo para no olvidar…
- Eso, eso es bonito.”
Se que me he ausentado, lo siento, entre descomponer mi celular que era mi contacto con el mundo de las redes sociales y cumplir algunos sueños he descuidado un poco este espacio. Sin embargo hay días como hoy que me siento bastante inspirada y creativa.
Hace cerca de siete años tuve mi primer acercamiento al mundo audiovisual, ese encuentro marco mi vida, lo que hoy soy parte desde ese hecho que para muchos hoy es un mal recuerdo, pero para mí fue enamorarme de a edicion, de la construcción de historias y del mundo de la imagen; nació tambien mi amor por el cine, por los colores, las acuaciones, la fotografía y el arte.
Recuerdo que esa tarde fui con Gemma a una muestra internacional de cine, recuerdo de esa muestra la película “Nada”, ópera prima del Director Cubano Juan Carlos Cremata, al salir de la función vi un afiche con la leyenda “Taller de Cortometrajes Principio y Fin” desde ese momento hice lo imposible por que mis padres me inscribieran en el taller, y ahi estaba yo, fueron cerca de quince dias de conocer como se hacía una película, enamorandome de cada detalle y tomando nota de absolutamente todo. En ese taller conocí al chino, quien más adelante y como he comentado en este blog se convirtió en una parte muy importante en mi vida, a Itzel una de mis mejores amigas, conviví más de cerca con Danny Melo, quien hasta ahora es una de mis almas gemelas en el trabajo, ese taller realmente me marco para bien, sin duda alguna.
El director, quien hizo también que me enamorara de Jaime Sabines por cierto, se llama Alejandro Ramírez, entonces de 26 años ya era un poblano experimentado en el mundo del cine, uno de los directores mas jovenes de México, ayer leí que este año se estrenó su primer largometraje “Todos hemos pecado” donde para no variar y segun su gusto lo filmó en Puebla con muchos grandes actores y el tema que aborda es la muerte entre otras cosas más.
Estaba aburrida de quedarme en casa cada fin de semana, así que salí, me atreví por primera vez a pisar uno de los que aseguro será uno de mis lugares mágicos del DF, La Cineteca Nacional, amé su color, su calidez, su olor y el encontrar muchas personas con la misma mirada que aquellas personas en la Sala Ocampo Ramírez de Villahermosa. Mi único objetivo esta tarde era mirar “Todos hemos pecado” y reencontrarme con la escencia de aquel ser que me dejó más de lo que muchos creen que esa persona puede dejar.
Ahí estaba yo comprando un boleto que al final de cuentas me costo la mitad de lo que esperaba que me costara para ver su película, al entrar a la sala cuatro, me percate que era una sala que esperaba a pocas personas; hay realmente una gran diferencia entre la Cineteca y los grandes complejos cinematográficos comerciales como Cinépolis, Cinemex y todos los demás que son como otros dos, y no me refiero solamente al tamaño y cantidad de salas, me refiero al respeto que impone la Cineteca ante aquellos con sus grandes tecnologías, hasta me hacía sentir incómoda la idea de pedir palomitas de maíz.
Poco a poco los lugares vacíos se iban ocupando, “orale, si esta hasta su madre” escuche un par de veces en la sala, pensé en Alejandro, en su muy probable rostro de satisfacción si hubiera podido ver cuanta gente se sintió atraída por su Opera Prima.
Espere lo mejor y sucedio lo mejor, nos contó su historia, de atras para adelante y con graficos dividiendo los capítulos, hablando de México y mexicana su forma de pensar e interpretar las cosas, adoré su filme, a cada uno de sus personajes, y cada una de sus historias, hasta el descenlace, con aquella canción de “La llorona” que tanto me recuerda a aquel taller, lo vi, lo reviví y me enorgullecí de que él me acercara al mundo del cine, que me ha llevado a más de 5 años de hacer televisión.
Salí de la sala satisfecha, con una enorme sonrisa llena de magia, de luz, la tristeza que me había abordado el fin de semana había desaparecido y quise gritarle al mundo lo que había visto, así que heme aquí.
Di un recorrido rápido por el lugar, y entré a una tienda donde vendían aquellas películas que hemos visto en las muestras, o en la sección de arte (desaparecida por cierto) de Blockbuster.
Uno de los días al final del taller, salimos Melo y yo a comer con Alejandro, platicando de muchas cosas me preguntó “¿Has visto la película de Nada?” respondí que si y que me había fascinado, y hablamos al respecto. Un par de años más tarde la consegui en DVD y un par de años más la extravié y sufrí demasiado, hoy ahi estaba justo frente a mí para ser devuelta a mi, no se si ya mencione que mi colección de DVDs esta en Villahermosa aún, pues hoy supe que no era nunca tarde para volverla a empezar, así que sin importar mi condición económica, el ahorro y los planes la compré, era mía, para mí unicamente, y por la tarde la miré y la volví a disfrutar como la primera vez. Definitivamente un domingo lleno de luz y de señales que disfrute como aquel taller, de Principio a Fin.
“Por amor nacimos y por amor nos hemos de morir”
Todos hemos pecado, Alejandro Ramírez.
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