Creo que los humanos han comenzado a vivir en automático, levantate, desayuna, despídete de tu familia, sube al carro, llega al trabajo, trabaja (lo que sea que hagas lo haces), comes, sigues trabajando, regresas, duermes y de nuevo lo mismo al día siguiente y así todos los demás días.
Nunca nos detenemos más a ver los detalles, el calor del Sol, el viento que te acaricia, la gente que te sonríe y que por ir de prisa no ves, las placas de los carros que traen tus iniciales, los ojos de las personas en los semáforos, los niños que juegan con los chicles para vender cuando nadie los ve, todos esos abrazos intangibles para el alma, todo ese color y calor que te aportan en la vida, (si alguien se preguntaba que hago mientras conduzco... eso hago).
Hemos dejado de confiar en el alma, somos insensibles a las cosas inexplicables, como hoy; hoy por azares del destino creí que tendría hambre, y ¡no! De la nada, tenía comida; hoy iba pensando en que quizá no era tan buena para eso de la conducción, y me encuentro a una persona que no conzco y me dice que me extraña a cuadro, ¿como tomas eso? yo lo veo como señales, señales de alguien que me cuida aunque muchas veces no lo escuche, esa es mi relacion con Dios, y hoy realmente agradecí esos milagros cotidianos que nadie sabe que existen, que pocos muy pocos saben apreciar.
Bien dicen que nada NADA sucede sin alguna razón, nada llega a nosotros por casualidad, nada es un error en esta vida, es el camino que tenemos que seguir.
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