A veces es bonito contagiarte de color, recordar quien eres muy en el fondo.
Te miro y pienso si alguna vez he de ser como tu, pero no.
Ya lo fui alguna vez y dejé de ser así, simplemente crecí.
Sigo siendo la misma, la de combinaciones ocre con verde jazmín.
La que cree en la magia y en el poder de los colores.
Quien vive en acogedoras casas mexicanas (por eso amo las casas viejas).
Quiere mi espíritu salir desbocado de esta prisión de barrotes de oro.
Gritar con un retrato y soñar con su deliciosa soledad.
Ser yo tranquila, y en paz.
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